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MEGA - Make Earth Great Again
oct 23, 2026 | escrito por: Tommaso Ciuffoletti
Las decisiones no se detienen en las fronteras. Nuestra responsabilidad tampoco.
La administración Trump ha desmantelado programas de cooperación internacional e iniciado la retirada de Estados Unidos de organismos clave para la cooperación climática. Las consecuencias de estas decisiones también afectan a quienes viven lejos de Estados Unidos y no tienen forma de influir en ellas a través de las urnas.
Por eso, antes de las elecciones de mitad de mandato, hemos decidido plantar 470 árboles y escribir a los nuevos miembros del Congreso estadounidense. Queremos recordarles que un árbol plantado al otro lado del mundo puede beneficiar a todo el mundo, incluso a quienes no lo plantaron.
Un árbol plantado en Kenia, Guatemala o Nepal puede contribuir a regenerar un ecosistema, absorber CO₂ y apoyar el trabajo de las comunidades agrícolas que lo cuidan. Los beneficios de ese árbol no dependen de las convicciones políticas de quienes puedan beneficiarse de él, ni se detienen en las fronteras del país donde se ha plantado.
Es una idea sencilla, pero importante: muchos de los desafíos ambientales y sociales que determinan nuestro futuro no pueden abordarse dentro de las fronteras de un solo país. Y las decisiones de quienes gobiernan las grandes potencias pueden afectar profundamente a la vida de personas que no participaron en esas decisiones y no pueden votar para cambiarlas.
Esta es la idea que inspira Make Earth Great Again, la campaña que lanzamos antes de las elecciones de mitad de mandato de Estados Unidos, el 3 de noviembre de 2026. No apoyamos a ningún candidato ni partido político. Queremos llamar la atención sobre las consecuencias globales de las decisiones políticas relacionadas con el medio ambiente, el clima y la cooperación internacional, y recordar que, aunque no podamos votar, existen otras formas de hacer oír nuestra voz.
Cuando la retirada de un Gobierno se convierte en un problema para todos

En los últimos años, y especialmente desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, Estados Unidos ha tomado una serie de decisiones que han reducido su compromiso con la cooperación internacional y la lucha contra el cambio climático. No se trata únicamente de cambios en la política interna estadounidense: dado el peso económico, diplomático y científico del país, estas decisiones pueden tener consecuencias enormes y trágicas en todo el mundo.
En nuestro blog hemos analizado dos aspectos de este cambio. En el reportaje El fin de la ayuda de EE. UU.: condenar a millones a muerte en silencio, examinamos el desmantelamiento de USAID, la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, iniciado por la segunda administración Trump. En El día en que Estados Unidos también se retiró de la acción climática, analizamos la retirada estadounidense de los marcos internacionales de cooperación climática.
El caso de USAID deja especialmente claras las consecuencias humanas de estas decisiones. Un estudio publicado en The Lancet en 2025 estimó que, entre 2001 y 2021, los programas financiados por la agencia contribuyeron a evitar más de 91 millones de muertes en 133 países de ingresos bajos y medios, alrededor de 30 millones de ellas entre niños menores de cinco años.
El mismo estudio modelizó los efectos de los drásticos recortes de financiación anunciados y aplicados en 2025. Si estos recortes continúan, podrían provocar más de 14 millones de muertes adicionales, entre ellas alrededor de 4,5 millones de niños menores de cinco años, de aquí a 2030. Se trata de proyecciones científicas, no de muertes que ya se hayan producido: describen el riesgo asociado a la continuidad de los recortes, no una cifra de fallecimientos confirmada. Pero la magnitud de las consecuencias previstas es inequívoca.
Detrás de estas cifras hay programas sanitarios e intervenciones contra el VIH/sida, la malaria y la tuberculosis, además de apoyo a la nutrición, la atención sanitaria maternoinfantil y la seguridad alimentaria. Los autores del estudio estiman que, durante el periodo analizado, la financiación de USAID estuvo asociada a una reducción del 65 % de la mortalidad por VIH/sida, del 51 % de la mortalidad por malaria y del 50 % de la mortalidad por enfermedades tropicales desatendidas.
La interrupción de esta financiación pone en riesgo décadas de avances en salud pública, con un coste humano que recaería sobre todo en las poblaciones más vulnerables. Por tanto, no se trata simplemente de cerrar una agencia o cancelar programas. Es una decisión política que, según las estimaciones publicadas en una de las revistas médicas más prestigiosas del mundo, podría costar la vida a millones de personas.
La retirada de Estados Unidos de la acción climática plantea una cuestión similar, aunque a través de mecanismos diferentes. El cambio climático no se detiene en las fronteras nacionales: las emisiones, el calentamiento de los océanos, los fenómenos meteorológicos extremos y la degradación de los ecosistemas tienen efectos que se extienden por todo el mundo. La participación estadounidense en acuerdos y organismos internacionales es importante precisamente porque el país es una de las mayores economías del mundo y un actor decisivo en la política energética y climática.
Esto es lo que queremos subrayar: las decisiones políticas tienen consecuencias que van mucho más allá de quienes las toman y las respaldan, especialmente cuando proceden de una potencia como Estados Unidos, cuyo peso económico, político y diplomático influye en los equilibrios mundiales. Cuando Washington reduce la ayuda internacional o se retira de los marcos de cooperación climática, los efectos no se limitan a la ciudadanía estadounidense: alcanzan a comunidades, instituciones y territorios de todo el mundo. Y cuando estas decisiones afectan al clima, los ecosistemas o el acceso a recursos esenciales, ninguna frontera nacional puede contener realmente sus consecuencias.
No podemos votar, pero queremos hacer oír nuestra voz
El 3 de noviembre de 2026, Estados Unidos celebrará sus elecciones de mitad de mandato, que tienen lugar a mitad del mandato presidencial y pueden cambiar el equilibrio de poder en el Congreso. Este año se disputarán los 435 escaños de la Cámara de Representantes y 35 de los 100 del Senado: 470 escaños en total.
Para quienes vivimos fuera de Estados Unidos, estas elecciones plantean una cuestión concreta. No podemos participar en la votación, pero las decisiones del Congreso estadounidense pueden afectar a nuestras vidas, al futuro de las comunidades más expuestas a las consecuencias del cambio climático y a los recursos disponibles para la cooperación internacional.
Así nació la idea de Make Earth Great Again: convertir un acontecimiento político estadounidense en una oportunidad para compartir un mensaje que no pertenece a ningún partido, pero que nos importa a todos.
Nuestro objetivo es plantar al menos 470 árboles, uno por cada escaño en disputa. Si alcanzamos esta meta, enviaremos una carta a cada nuevo miembro del Congreso para recordarles que las decisiones que tomen tendrán consecuencias más allá de las fronteras de Estados Unidos.
No queremos decir a los votantes estadounidenses a quién deben votar, ni pretendemos ofrecer una única solución política a cuestiones complejas. Queremos llamar la atención sobre una responsabilidad compartida: quienes ocupan cargos públicos —especialmente en un país con tanta influencia en los asuntos mundiales— también deben tener en cuenta el impacto internacional de sus decisiones.
Un árbol también para quienes no piensan como nosotros
Plantar un árbol por sí solo no resolverá la crisis climática, no sustituirá las políticas públicas ni compensará automáticamente las consecuencias de las malas decisiones. Pero, cuando forma parte de un proyecto agroforestal a largo plazo, un árbol puede contribuir a restaurar los terrenos, favorecer la biodiversidad, proteger el suelo y complementar las actividades agrícolas de las comunidades locales.
Este es el tipo de acción concreta en el que se basa nuestro trabajo. Sus beneficios pueden compartirse entre personas que viven en lugares distintos, tienen orígenes diferentes y no necesariamente están de acuerdo en sus opciones políticas.
Por eso hemos decidido plantar un árbol por cada uno de los 470 escaños en disputa, sin distinguir entre partidos, orientaciones políticas o candidatos. Esta campaña no respalda electoralmente a nadie. Es una forma de afirmar que la responsabilidad ambiental —y las consecuencias de las decisiones públicas— también deben considerarse desde la perspectiva de quienes sufrirán sus efectos lejos del lugar donde se toman.
La carta que enviaremos a los nuevos miembros del Congreso expresa precisamente esta idea. No les pediremos que estén de acuerdo con nosotros en todo. Les pediremos que tengan en cuenta el alcance global de sus decisiones, porque el clima, los ecosistemas y las condiciones de vida de las personas no pueden quedar limitados a una sola legislatura ni a un solo país.
La carta terminará con una frase sencilla: «Al fin y al cabo, también hemos plantado un árbol para usted».
No se trata de una provocación personal. Es precisamente el sentido de la iniciativa: un árbol puede generar beneficios que no pertenecen exclusivamente a quien lo ha comprado o ha apoyado su plantación. Puede contribuir a la restauración ambiental y apoyar a las personas que lo cuidan, independientemente de las ideas políticas de quienes puedan beneficiarse de él en otros lugares.
470 árboles para hacer llegar un mensaje
Make Earth Great Again parte de la convicción de que las cuestiones ambientales no pueden separarse de las decisiones políticas ni de las responsabilidades de quienes ejercen el poder. Y cuando esas decisiones tienen consecuencias globales, las respuestas también pueden y deben cruzar las fronteras nacionales.
No podemos votar en las elecciones estadounidenses. Pero sí podemos participar en una iniciativa que pone el foco en cómo las decisiones públicas afectan al planeta y a quienes lo habitan. Podemos contribuir a plantar 470 árboles y, si alcanzamos nuestro objetivo, hacer llegar nuestro mensaje a los nuevos miembros del Congreso.
La campaña no pretende que un gesto individual pueda sustituir las políticas necesarias para afrontar los grandes desafíos de nuestro tiempo. Su objetivo es recordar que existen formas concretas de apoyar la restauración ambiental y de posicionarse sobre el papel que desempeña la política a la hora de crear las condiciones para hacerla posible.
Un árbol plantado al otro lado del mundo puede contribuir al bien común. Por eso también plantaremos uno para quienes toman decisiones que no podemos influir directamente. Todos compartimos el mismo planeta. Y también hemos plantado un árbol para usted.
Esta es la carta que enviaremos.
Estimado/a representante:
Enhorabuena por su elección al Congreso de Estados Unidos.
Le escribimos desde Italia. Puede que no estemos entre sus votantes y que no compartamos sus ideas políticas. Pero hay algo que sin duda compartimos: el planeta al que todos llamamos hogar.
Las decisiones que usted y los demás miembros del Congreso tomen sobre el clima y el medio ambiente tendrán consecuencias mucho más allá de las fronteras de Estados Unidos. Afectarán a personas, ecosistemas y comunidades de todo el mundo, también a nosotros. Por eso, aunque no podamos votarle, tenemos motivos para hacer oír nuestra voz.
Por eso, con motivo de las recientes elecciones de mitad de mandato, nos hemos fijado un objetivo: plantar al menos 470 árboles, uno por cada escaño en disputa en el Congreso, y quizá alguno más.
Estos árboles son mucho más que un gesto simbólico. Se plantan a través de proyectos que apoyan a las comunidades locales y a las familias agricultoras. A medida que crezcan, contribuirán a restaurar los ecosistemas y a absorber CO₂ de la atmósfera. Sus beneficios no se detendrán en las fronteras de los países donde se planten: nos llegarán a todos. También a usted.
Hemos plantado estos árboles para transmitir un mensaje sencillo: las consecuencias de nuestras acciones no se detienen en las fronteras que trazamos en los mapas. Nuestra responsabilidad tampoco debería hacerlo.
No le pedimos que esté de acuerdo con nosotros en todo. Solo queremos recordarle que, cuando se trata del futuro del planeta, todos estamos del mismo lado, nos demos cuenta de ello o no.
Por eso, mientras se prepara para comenzar su mandato, esperamos que tenga presentes también a las personas que viven fuera de su distrito electoral, pero que compartirán las consecuencias de sus decisiones.
Al fin y al cabo, también hemos plantado un árbol para usted.
Esperamos que le haga bien.
Y esperamos que contribuya a que también haga bien a las generaciones futuras.
Un cordial saludo,
El equipo de Treedom
Make Earth Great Again
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